En Fundación Astier creemos que la verdadera inclusión comienza cuando situamos a las personas en el centro de cada decisión. Ese principio no es un lema, es la base viva del Proyecto Villa Delta: el hogar de mujeres extraordinarias, una iniciativa pionera diseñada para transformar profundamente la vida de 149 mujeres con discapacidad intelectual o del desarrollo que han vivido, durante décadas, en modelos residenciales tradicionales.
Villa Delta surge de una reflexión profunda: ¿cómo podemos acompañar mejor para que cada mujer tenga autonomía, intimidad, dignidad y una vida elegida por ella misma? La respuesta ha sido ambiciosa, valiente y transformadora: pasar de grandes espacios institucionales a hogares cálidos y cotidianos, donde las decisiones cotidianas estén en manos de cada mujer.
Una evolución construida paso a paso
Este gran proyecto no puede entenderse sin reconocer lo que ya se ha logrado:
- Fase I: la demolición de algunos espacios antiguos y la construcción de los primeros hogares humanizados, más pequeños y adaptados, que han comenzado ya a acoger a las primeras residentes.
- Atención centrada en la persona: más allá del espacio físico, hemos transformado el modelo de apoyo para asegurar que cada mujer tenga voz y elección en su vida cotidiana, un pilar clave de la atención centrada en la persona y de la vida independiente.
Los cambios ya se notan: las mujeres disfrutando de habitaciones individuales o dobles, con baño propio y zonas comunes de hogar; la posibilidad de decidir sobre su vida diaria; y una calidad de vida que crece cada día.
Fase II: un paso enorme hacia la vida significativa
La Fase II, centrada en construir el edificio de usos comunes, está a punto de finalizar. Este espacio no es un añadido estético, es una pieza fundamental para una vida plena: talleres, gimnasio, espacios de fisioterapia, zonas de encuentro y actividades que conectan a las mujeres con la comunidad y promueven una vida activa y significativa más allá de la vivienda.
Este edificio simboliza la ampliación del proyecto desde los hogares a la comunidad: aquí se construyen oportunidades reales de participación, aprendizaje y desarrollo personal. Es una infraestructura que permitirá ofrecer más apoyos donde y cuando se necesiten, potenciando salud, inclusión, creatividad y conexiones sociales.
Preparando la Fase III: nuevos retos, nueva ilusión
Con la Fase II prácticamente terminada, en Fundación Astier miramos hacia la Fase III con esperanza, rigor y compromiso. Cada nueva fase es un desafío: se requiere planificación, alianzas, recursos y una enorme fuerza de voluntad. Pero también es el reflejo del orgullo y la satisfacción de ver cómo este sueño colectivo se hace realidad paso a paso.
Villa Delta no ha sido fácil: implica cambiar culturas, modelos organizativos, estructuras físicas y, sobre todo, la forma en que miramos a las personas. Pasar de cuidados asistenciales a apoyos basados en la elección personal exige trabajo, aprendizaje continuo, escucha activa y adaptaciones constantes. Pero los resultados hablan por sí solos: más autonomía, más bienestar y más protagonismo para las mujeres que viven este proyecto.
Un proyecto vivo, con impacto real
No es un proyecto arquitectónico, es un proyecto de vida. Villa Delta nos reta a pensar cómo queremos vivir juntos en sociedad, cómo respetamos la dignidad de cada persona y cómo diseñamos entornos que permitan una vida verdaderamente independiente.
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