El verano en Fundación Astier es una etapa especial. Aunque muchas de nuestras mujeres disfrutan de vacaciones con sus familias o participan en campamentos, la actividad no se detiene. Aquí seguimos cuidando, creando y construyendo, porque el compromiso con la atención centrada en la persona no tiene estaciones.
Después de la fiesta de la familia en junio, que marcan el cierre del curso, compartimos con emoción los avances del año. Es un momento de celebración, de mostrar lo aprendido, de abrazar los logros y de mirar hacia adelante. Todo el equipo se une para preparar el nuevo curso que comienza en septiembre, con nuevos talleres, actividades de ocio y propuestas que fomentan la autonomía, la creatividad y el bienestar.
El ritmo del verano
Durante el verano, el ritmo cambia, pero la esencia permanece. Las mañanas comienzan con paseos tranquilos, aprovechando las horas frescas para conectar con el entorno. Los talleres de pintura se llenan de color y expresión libre, el cine de verano nos reúne para compartir historias y emociones, y la piscina se convierte en un espacio de juego, relajación y disfrute.
La atención centrada en la persona guía cada actividad. Escuchamos, adaptamos y creamos espacios donde cada mujer puede ser protagonista de su vida, elegir, participar y crecer.
Villa Delta sin vacaciones
Nuestro proyecto Villa Delta de hogares reales sigue activo. Aquí se cocina, se conversa, se aprende y se sueña. No hay vacaciones para el cuidado, para el respeto, para el acompañamiento. Cada gesto, cada actividad, cada decisión está pensada para fortalecer la autonomía y el bienestar de las mujeres que forman parte de este hogar.
Este verano, como todos, es una invitación a mirar la discapacidad intelectual desde la cercanía y la diversidad.
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