¿Qué es la economía samaritana?
La economía samaritana es una rama de la economía social, y esta a su vez forma parte de la economía general. Su principio fundamental es poner a las personas en el centro de todas las decisiones. Las personas son lo más importante.
¿En qué se diferencia de la economía actual?
Vivimos en un modelo económico donde muchas veces la economía prevalece sobre las personas. La economía samaritana busca darle la vuelta a esa lógica: poner la economía al servicio de las personas y no al revés.
¿Por qué se llama “samaritana”?
Porque nace de una lectura especial de la parábola del buen samaritano. El samaritano, a diferencia del sacerdote y del levita, pudo ayudar al hombre herido porque no estaba atado a normas que se lo impidieran. Además, tenía recursos: una cabalgadura, aceite, vino… y los puso al servicio del necesitado.
¿Podemos entender al buen samaritano como un modelo?
Sí. En cierto modo fue un “mecenas”: compartió parte de su dinero honradamente ganado para que otros pudieran atender al herido, y pagó un precio justo. Esa es la verdadera justicia social.
¿Qué papel juegan las instituciones sociales?
Al igual que el sacerdote y el levita, están obligadas a cumplir normativas y acreditaciones. Eso no significa que no exista compasión o caridad, pero su labor se mueve entre la obligación, la justicia y la solidaridad.
¿Qué es más importante: la justicia o la caridad?
Ambas. La justicia asegura derechos y obligaciones; la caridad es el amor al necesitado, dar todo lo que uno puede en ese momento. Lo ideal es actuar por justicia, por obligación y por caridad a la vez, pero siempre hacerlo bien.
¿Qué reflexiones clave nos deja la economía samaritana?
- Poner siempre a las personas en el centro, desde las políticas generales hasta las situaciones más particulares.
- Ser fuertes para poder ser solidarios: como decía Margaret Thatcher, “el buen samaritano no habría hecho nada sin una bolsa”. No basta con la buena voluntad, se necesitan medios.
- Reconocer el valor de las instituciones que atienden a quienes no pueden ser atendidos en sus casas o por los servicios públicos.
¿Cuál es el gran reto de futuro?
La profesionalización del sector social:
- Mejorar la financiación de las entidades.
- Impulsar la coordinación sociosanitaria.
- Dignificar el sector y a sus trabajadores, que hoy en día están mal pagados y poco reconocidos.
- Apostar por la vocación, pero también por salarios justos y reconocimiento profesional.
¿Quieres conocer más sobre nuestro día a día?
Síguenos en redes y descubre cómo apoyar nuestro proyecto.

