La discapacidad intelectual es una condición del desarrollo que afecta el funcionamiento cognitivo y adaptativo de una persona. Esto puede influir en su capacidad para comunicarse, aprender, tomar decisiones o desenvolverse de manera autónoma en la vida diaria. Sin embargo, tener una discapacidad intelectual no significa renunciar a una vida plena y autónoma. En Fundación Astier, creemos firmemente que cada persona tiene derecho a construir su propio proyecto vital, con los apoyos necesarios y desde el respeto a su dignidad y decisiones.
Desde 1972, en el Centro San José de Fundación Astier, en Alcalá de Henares, trabajamos con un enfoque transformador que pone en el centro a las personas. Actualmente, 149 mujeres con discapacidad intelectual viven en nuestras instalaciones, y gracias al proyecto Villa Delta, muchas de ellas ya disfrutan de nuevos hogares más adaptados a su vida.
¿Qué es Villa Delta?
Villa Delta es mucho más que una reforma arquitectónica. Es una revolución cultural y social que busca sustituir el modelo residencial tradicional por hogares reales, cálidos y personalizados, donde las mujeres puedan vivir con mayor autonomía, intimidad y bienestar. Ya se han inaugurado los dos primeros hogares, donde residen 34 mujeres, y el objetivo es llegar a nueve hogares con identidad propia, diseñados para favorecer la vida independiente y el sentido de pertenencia.
Cada hogar cuenta con habitaciones individuales o dobles, baños propios, zonas comunes como salón, comedor y terrazas, todo pensado para que las residentes se sientan en casa. Pero lo más importante es que ellas han sido protagonistas del cambio: han participado en el diseño, en la toma de decisiones y en la definición de cómo quieren vivir.
Atención centrada en la persona: una filosofía de vida
El modelo de atención centrada en la persona es el corazón de nuestra transformación. No se trata de una técnica, sino de una forma de mirar y acompañar. Reconocemos a cada mujer como un ser único, con historia, deseos, emociones y capacidad de decidir sobre su propia vida. Este enfoque implica revisar nuestras prácticas cotidianas: cómo saludamos, cómo pedimos permiso, cómo respetamos la intimidad y cómo evitamos infantilizar los cuidados.
En Fundación Astier, hemos formado a nuestro equipo para acompañar desde la escucha, la confianza y el respeto. Hemos creado espacios de reflexión y cuidado mutuo entre profesionales, porque solo desde el bienestar del equipo podemos ofrecer un acompañamiento verdaderamente humano y transformador.
Vida independiente: un derecho, no un privilegio
La vida independiente no significa vivir solo, sino tener el control sobre las decisiones que afectan a la propia vida. Significa poder elegir cómo vivir, con quién convivir, qué actividades realizar y cómo organizar el día a día. En Villa Delta, las mujeres deciden sobre su rutina, participan en las tareas del hogar, decoran sus habitaciones y se integran activamente en la comunidad.
Este modelo ha demostrado tener un impacto profundo: mejora la autoestima, la autonomía, el bienestar emocional y la calidad de vida. Las mujeres se sienten más libres, más seguras y más felices.
Un modelo replicable y transformador
Villa Delta no es un proyecto aislado, sino un modelo replicable que demuestra que otra forma de acompañar es posible. Gracias al compromiso de las familias, del equipo profesional y de una red de alianzas con entidades sociales, empresas y administraciones públicas, hemos logrado hacer realidad un sueño colectivo.
En Fundación Astier, seguimos trabajando para que las 149 mujeres que viven en nuestro centro puedan disfrutar de una vida más autónoma y digna. Porque creemos en una sociedad donde la discapacidad intelectual no sea una barrera, sino una oportunidad para construir comunidades más humanas y justas.
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