El 19 de marzo, día en que se celebra a San José, es una fecha muy especial para Fundación Astier Centro San José. Más allá de su significado religioso, esta jornada representa un momento de encuentro y celebración entre las mujeres que viven en la fundación, sus familias y los profesionales que las acompañan en su proyecto de vida. Además, es el día para celebrar a nuestro patrono.
Desde hace más de un siglo, Fundación Astier mantiene un firme compromiso con el bienestar y la dignidad de las personas con discapacidad intelectual. Celebraciones como la de San José forman parte de esa tradición que, generación tras generación, ha contribuido a construir una comunidad basada en el cuidado mutuo y el respeto.
La jornada comenzó con una misa celebrada en nuestra capilla, un espacio muy significativo dentro de la vida cotidiana de la fundación. Allí se reunieron mujeres, profesionales y familiares para compartir un momento de recogimiento y agradecimiento. Fue una ocasión para detenernos y valorar el camino recorrido, así como para recordar los valores que inspiran nuestra labor diaria: la entrega, la responsabilidad, la sencillez y la atención a las personas.
En Fundación Astier entendemos que el acompañamiento a mujeres adultas con discapacidad intelectual no se limita únicamente a ofrecer apoyos profesionales o recursos asistenciales. Nuestro propósito es construir entornos de vida significativos, donde cada persona pueda desarrollar su autonomía, tomar decisiones sobre su propia vida y sentirse parte de una comunidad que la reconoce y la valora.
Por eso, momentos como el Día de San José adquieren un significado especial. Son oportunidades para fortalecer los lazos que nos unen y para celebrar la diversidad de las personas que forman parte de esta gran familia.
Tras la celebración religiosa, la jornada continuó con un aperitivo con las familias, un momento distendido en el que pudimos reencontrarnos y disfrutar juntos.
Para muchas familias, estos encuentros representan también un espacio de cercanía con el lugar donde viven sus hijas, hermanas o familiares. Compartir estos momentos ayuda a reforzar la confianza y a sentir que la fundación es, efectivamente, un hogar donde cada persona es cuidada y respetada.
El Día de San José nos recuerda, una vez más, que nuestro proyecto no es solo un lugar donde vivir, sino una comunidad donde crecer, convivir y construir juntos.
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