El pasado 24 de septiembre, en Fundación Astier celebramos el Día de la Merced, una jornada muy especial. Es el día grande de las Hermanas Mercedarias de la Caridad, quienes desde hace más de un siglo han cuidado, acompañado y amado a las mujeres extraordinarias con discapacidad intelectual que forman parte de nuestra comunidad.
Espiritualidad y servicio
El Día de la Merced no es solo una fecha en el calendario. Es una oportunidad para mirar atrás con gratitud y hacia adelante con esperanza. Para reconocer el legado de las Hermanas, que han dejado huella en cada rincón de la Fundación, en cada gesto de cuidado, en cada palabra y en cada mirada.
Las Mercedarias de la Caridad viven una espiritualidad profundamente encarnada en la realidad de las personas vulnerables. María de la Merced es uno de los pilares de su carisma, y desde esta raíz su misión es clara: acoger y acompañar.
Atención personalizada: cada mujer es única
En Fundación Astier, esto se traduce en una apuesta firme por la atención personalizada, por el cuidado integral de cada mujer, por la defensa de su derecho a vivir con autonomía, con afecto y con sentido. Las Hermanas han sido, y siguen siendo, presencia viva de ternura, alegría, sencillez y acogida. Virtudes que configuran su estilo de vida y que impregnan el día a día de nuestra Fundación.
El pasado miércoles lo celebramos con emoción. Con flores, canciones, abrazos y palabras que nacen del corazón. Las mujeres de la Fundación participaron con entusiasmo, compartiendo lo que significa para ellas vivir en un entorno donde se sienten queridas y respetadas.
Posicionando la discapacidad desde la dignidad
También fue un día para agradecer. Agradecer a las Hermanas que están, y a las que estuvieron. A las que han sostenido con sus manos y su fe los sueños de tantas mujeres. A las que han hecho posible que hoy Fundación Astier sea un referente en el acompañamiento a mujeres con discapacidad intelectual, desde una mirada profundamente humana y espiritual.
En tiempos donde lo urgente a veces eclipsa lo importante, el Día de la Merced nos recuerda que el amor gratuito, la alegría y la acogida sin condiciones son fuerzas que transforman.
Gracias por tanto, Hermanas
Gracias, Hermanas por ser luz en el camino. Por enseñarnos que la caridad no es solo dar, sino estar. Que cuidar es también dar autonomía. Que acompañar es convivir…
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