El pasado 5 de marzo, en el marco del Día Internacional de la Mujer, celebramos en Alcalá de Henares un acto muy especial: la lectura del discurso de la Pastora Marcela, uno de los alegatos más poderosos sobre la libertad femenina incluidos en El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha.
No es casual que lo hagamos en la ciudad de Cervantes. No es casual que lo hagamos en torno al 8M. Y, sobre todo, no es casual que las voces protagonistas sean mujeres con discapacidad intelectual.
Porque hablar de igualdad es también hablar de quienes históricamente no han tenido voz propia.
Mujeres que han sido silenciadas
Las mujeres con discapacidad intelectual han vivido durante décadas una doble invisibilidad: por ser mujeres y por tener discapacidad. Otros decidían por ellas. Otros opinaban por ellas. Otros hablaban en su nombre.
En Fundación Astier llevamos más de un siglo trabajando para cambiar esa realidad. Nuestra fundadora, Sofía Astier, ya entendió a finales del siglo XIX que estas mujeres merecían algo más que protección.
Hoy, a través de nuestro modelo de vida independiente del proyecto Villa Delta, seguimos defendiendo lo mismo: que cada mujer pueda decidir cómo quiere vivir.
Marcela: una mujer adelantada a su tiempo
En el siglo XVII, Cervantes creó un personaje revolucionario. Marcela no acepta casarse por obligación. No corresponde a un amor que no siente. No se disculpa por ser hermosa ni por querer vivir libre.
Cuando la culpan de la muerte de Grisóstomo, ella responde con palabras que cuatro siglos después siguen estremeciendo:
“Yo nací libre.
Y para serlo escogí vivir en el campo.
Los árboles y las montañas son mis compañeros.
El agua de estos ríos mi espejo.
Si Grisóstomo me deseaba y pensó en tenerme,
sin haberle dado yo esperanza alguna,
antes le mató su arrogancia
que daño mi rechazo pudo hacerle.
¡Mirad qué culpa tendré yo de su pena!
Que se queje el engañado,
que se queje aquel a quien prometieron y faltaron;
pero no me llamen cruel ni ingrata
si yo no engañé ni mentí.
Porque si él desesperó en su deseo,
¿qué culpa tengo yo si nada prometí?
Yo nací libre, y para poder vivir libre escogí la soledad de los campos.”
Diversidad que se expresa en muchas voces
En nuestro acto, este discurso ha sido leído de manera coral y diversa. Algunas palabras han resonado en voz alta. Otras se han seguido en braille. Otras se han compartido a través de sistemas alternativos de comunicación.
Porque la discapacidad intelectual no es una única realidad. Es diversidad. Y la diversidad también es riqueza cultural.
En Fundación Astier creemos que la igualdad no estará completa mientras haya mujeres cuya capacidad de decidir siga siendo cuestionada. Por eso trabajamos cada día para que nuestras mujeres extraordinarias puedan elegir dónde vivir, cómo organizar su día, qué sueños perseguir.
Marcela dijo: “Yo nací libre”. Las mujeres extraordinarias dicen: ‘Yo elijo’.
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