En Fundación Astier, cada día es una oportunidad para tomar decisiones y construir vida en comunidad. Las mujeres con discapacidad intelectual que viven en nuestros hogares no siguen un horario impuesto, sino que organizan su tiempo en función de lo que quieren, necesitan y disfrutan. Esta es la base de nuestro modelo de vida independiente, centrado en la autonomía, la desinstitucionalización y el respeto a la persona.
Rutinas desde lo cotidiano
Desde que comienza la mañana, cada mujer elige cómo iniciar su día: qué ropa ponerse, qué desayuno le apetece, si quiere salir a pasear o quedarse leyendo. Algunas asisten a talleres, otras participan en actividades dentro y fuera del hogar. Lo importante es que cada decisión parte de sus propios deseos.
Las tareas domésticas, hacer el desayuno, recoger o hacer la cama, no son obligaciones, sino espacios de desarrollo personal. Siempre con el acompañamiento de un equipo profesional que escucha, facilita y apoya.
El equipo de Fundación Astier trabaja desde un enfoque centrado en la persona, ofreciendo apoyos ajustados a cada necesidad, siempre desde la ética, la empatía y la confianza. No hacemos por ellas: hacemos con ellas.
Este modelo permite que las mujeres vivan con libertad y con sentido de pertenencia. Porque la desinstitucionalización no es solo una cuestión estructural, sino una transformación profunda de los vínculos, los espacios y las decisiones.
Espacios para disfrutar y compartir
La vida en comunidad también incluye momentos de ocio, cultura y celebración. Compartimos paseos, fiestas, meriendas, películas o simplemente conversaciones en la cocina. Todo suma en la construcción de relaciones sanas.
La vida independiente es un derecho
Cada día en Fundación Astier demuestra que otro modelo es posible: más cálido, más humano, más autónomo. Apostamos por una vida donde cada mujer pueda decidir, construir y caminar su propia historia.
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